té verde con miel

Como ya sabemos, el té verde es una fuente de salud, gracias a sus antioxidantes y sus múltiples propiedades digestivas, energéticas y estimulantes. Todo eso, en una sola taza, y casi sin ninguna caloría. Por eso, y por preservar su sabor, debemos evitar añadirle azúcar. Y, por eso, muchos son los que optan por tomar el té verde con miel. Aunque, como veremos, quizás no sea tan buena idea…

 

¿Por qué tomar té verde con miel?

A menudo hemos hablado de las múltiples propiedades que se hayan en una taza de té verde. Además de aportarnos una gran cantidad de antioxidantes y de ayudar a prevenir enfermedades, tomar té regularmente es al mismo tiempo una forma efectiva para perder peso.

 

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Es por esta misma razón que añadirle azúcar al té verde resulta, por lo menos, ineficaz y contradictorio. Y por eso, una de las posibles soluciones pasa por buscar alternativas al azúcar de mesa y tomar, pues, el té verde con miel.

 

Los problemas del azúcar

El azúcar blanco es, en realidad, sacarosa, que no es más que uno de los miles de hidratos de carbono que existen. El que tenemos en casa es el azúcar más refinado de todos, ya que los cristales son reducidos hasta parecer polvo. Lo encontramos también en todos los alimentos preparados o envasados (¡desde pizzas, salsas o pan de molde hasta en embutidos!), y es por este mismo motivo que, al final del día, tendemos a consumirlo en cantidades muy superiores a lo que los nutricionistas nos recomiendan para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja no consumir más de 25 gramos de azúcar al día. Eso equivale a doce cucharadillas de azúcar.  Pero, atención, la media de azúcar que consumimos es cuatro veces superior. Es decir, por media, comemos hasta 48 cucharadillas de azúcar a diario. Y eso que nuestro organismo no necesita para nada azúcar refinado para sobrevivir.

Por todos estos motivos, lo mejor es buscar alternativas al azúcar blanco para reducir tanto como podamos su consumo. Y una de las mejores alternativas al azúcar refinado es la miel.

 

La miel y la miel cruda

La miel es muy dulce, así que tampoco debemos abusar de ella (¡sobre todo los celíacos!). Pero si la miel que tomamos es natural, en vez de ingerir una fuente de calorías vacías que básicamente se convertirán en grasas (azúcar refinado), estaremos aportando una cantidad asombrosa de vitaminas, aminoácidos, enzimas y minerales, además de la fructosa.

Igual que pasa con la fruta (¡que no engorda!), el problema de la fructosa es cuando la ingerimos sola, pero, cuando viene acompañada de más nutrientes, no resulta agresiva para nuestro organismo y, en concreto, nuestro hígado no tiene que trabajar tanto.

Ahora bien… ponerle miel a una taza de té verde no es la mejor idea.

 

Té verde con miel: ¿es realmente necesario?

Además de todas sus propiedades, una de las mejores virtudes del té verde es, sin duda, su sabor. El sabor natural de las hojas del té verde son más bien amargas, y, aunque algunas variedades (como el té verde japonés de Umaicha) sean más suaves, su sabor está lejos de resultar dulce en el paladar.

Es, además, un sabor muy fino y delicado, que combina a la perfección con muchísimos maridajes, y al que hay que saber apreciar. Es por eso que añadirle calquier tipo de endulzante puede llegar a ser una aberración para los auténticos amantes del té verde.

 

El auténtico sabor del té verde japonés

En el caso de los tés verdes japoneses de Umaicha, el sabor no es dulce, pero sí es más suave y refrescante que otras variedades de té verde. Por eso se evitan también los extractos y concentrados, así como los endulzantes, para preservar todo el sabor que se consigue en la elaboración por infusión directa de las hojas de té verde japonés.

Así pues, tomar este té verde con miel, sería, de alguna forma, quitarle todo el valor que proviene de su autentidicad y tradición. Desde la cosecha de las hojas del té hasta el proceso de producción. Un sabor suave y, claro está, sin azúcar, que proviene y nos transporta a una de las regiones más emblemáticas de la producción de té verde japonés: la isla de Kyushu, en la región de Kagoshima. De allí se obtienen hojas de té verde ideales para realzar todo el sabor más característico de Japón sin que resulte demasiado amargo a los paladares de fuera del país nipón.

 

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