propiedades del té rojo y verde

El té es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo y, concretamente, el té verde y el té rojo dos de las tipologías que más fieles están consiguiendo en las últimas décadas, ya que presentan muchos más beneficios para la salud en comparación con el tradicional té negro inglés.

Las propiedades del té rojo y verde son similares. De hecho, el té rojo se obtiene a partir de la fermentación de lo que serían las hojas del té verde que, tras dicho proceso de fermentación, obtiene su color rojo característico. Esto hace que tengan muchas propiedades en común, aunque también algunas que los diferencian entre sí y que es conveniente conocer.

 

Diferentes formas de elaboración

Tanto el té verde como el rojo se obtienen a partir de la misma planta (camellia sinensis). En el caso del té verde, las hojas son recolectadas cuando todavía se trata de hojas jóvenes. Posteriormente se dejan secar y, aunque en el caso de algunos tés se pueden tostar para darles más sabor, también es común que se consuma directamente, sin aplicar ningún otro tipo de proceso.

 

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Por el contrario, en el caso del té rojo, se trata de un té que se obtiene a partir de una fermentación posterior de lo que serían las hojas del té verde. Una vez que se han obtenido estas hojas, se preparan en forma de bola de té y se envuelven en un papel adecuado para la fermentación y se colocan en lugares controlados (tradicionalmente cuevas o bodegas), donde se lo deja fermentar de media unos dos años. Pasado este tiempo, el té verde se ha convertido en rojo, lo que hace que varíen algunas de sus propiedades, así como el color, lo que puede ser más característico a primera vista.

 

Propiedades del té rojo y verde

Debido a que ambos tés se elaboran a partir de hojas de la misma planta, ambos tipos de tés presentan beneficios para la salud similares. En líneas generales, se puede decir que se trata de dos tipos de tés que favorecen la depuración del organismo, acelerando la acción diurética de los riñones, así como la capacidad de purificación que el hígado tiene en la sangre. Además, ambos son ricos en antioxidantes que combaten los radicales libres, principales causantes del envejecimiento prematuro. Ambos previenen el exceso de colesterol LDL (el malo) en sangre. Y ambos tienen una importante capacidad de aumentar el metabolismo basal, lo que contribuye a un mayor consumo de energía y, en consecuencia, aceleran la quema de grasa del organismo.

Sin embargo, el proceso al que se le somete el té rojo hace que tenga unas propiedades ligeramente diferentes al té verde. Más allá de las propiedades del té rojo y verde que tienen en común, el té rojo presenta un nivel mayor de cafeína. Esto se debe a que el proceso de fermentación contribuye a que se concentre en niveles mayores en sus hojas, por lo que se trata de un té que ayudará a mantenernos despiertos y activos, lo que puede ser muy útil especialmente a primera hora. Por otro lado, el mismo proceso de fermentación hace que, el té rojo, se convierta en una bebida que favorezca el tránsito intestinal. Es decir, que aligera la tripa cuando se consume de forma habitual, lo que puede ser útil en el caso de las personas que sufren estreñimiento.

Por el contrario, el té verde también presenta una serie de propiedades concretas que lo diferencian del rojo. En primer lugar lugar hay que tener en cuenta que, al no estar sometido al proceso de fermentación, esta variedad de té conserva mejor que ningún otro los antioxidantes, los cuales están presentes en mayor cantidad y variedad en el té verde que en el rojo. Además, debido precisamente a que no pasa por este tipo de fermentación, el nivel de fitonutrientes, sustancias muy beneficiosas para el organismo y que contribuyen a su acción depurativa, es mucho mayor.

Otra de las diferentes propiedades del té rojo y verde es que, el verde, sirve para asentar el estómago. Del mismo modo que el rojo contribuye a facilitar la evacuación, el té verde nos ayudará a mejorar la digestión y a normalizar el tránsito habitual. Finalmente, el hecho de que el té verde cuente con una cantidad mucho menor de cafeína en comparación con el rojo, lo convierte en una bebida apta para personas con insomnio y que se puede consumir a cualquier hora del día, incluida también la tarde y la noche, ya que su interacción con las horas de sueño es realmente baja cuando se toma en cantidades normales.

 

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