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Profesorado de yoga: ¿qué necesitas para dar clases?

profesorado de yoga

Una de las cuestiones que suelen versar en torno al yoga es qué es necesario hacer para ser profesor de yoga. Hay que tener en cuenta que, a diferencia de otras titulaciones, el yoga, no dispone de un único camino para su conocimiento. Esto hace que, hablar de profesorado de yoga, sea algo más complicado que hacerlo de otras disciplinas.

 

¿Qué hace falta para convertirse en profesor de yoga?

Cualquiera que tenga una formación media en yoga puede enseñar yoga. Sin embargo, si se quiere trabajar como profesorado de yoga, se debería tener unos conocimientos bastante amplios sobre el tema. En la actualidad, existen diversos títulos de profesorado de yoga que son impartidos por diversas escuelas y centros. Estos cursos constituirían la versión más cercana a una formación reglada (al menos en Occidente). No obstante, como es lógico, la variedad de cursos hace que haya algunos que sean mejores que otros.

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¿Qué hace que un curso de profesorado de yoga sea bueno?

Lo primero que hay que tener en cuenta para que un curso de profesorado de yoga sea bueno es la duración. Estamos hablando de una disciplina en las que algunas personas invierten toda su vida. Como cabe pensar, los cursos que afirman convertir a un neófito en profesor en pocas semanas no son la mejor opción para ello.

 

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Naturalmente, tampoco es necesario desarrollar toda una vida dedicada al yoga para poder dar clases. Pero sí que es recomendable que se trate de un curso que llegue a profundizar lo suficiente como para que el conocimiento llegue a ser aprehendido por la persona. Por lo general, se puede considerar que un curso que esté en torno a las 200-500 horas lectivas (tanto teóricas como prácticas) será una formación adecuada.

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En segundo lugar, otro de los aspectos fundamentales es que se trate de una formación holística. Esto se refiere a que no se limite al hatha yoga. El hatha yoga es el yoga físico. Es decir, el que se practica mediante los ejercicios físicos y el uso de asanas (posturas de yoga). Sin embargo, el yoga es toda una disciplina de vida que abarca la práctica física, pero también la dieta, el uso de infusiones y bebidas sanadoras, la medicina ayurvédica, la meditación, la respiración e, incluso, la dimensión sexual del ser humano, lo que se conoce tantra. De este modo, quien quiera ser parte del profesorado de yoga, deberá tener conocimientos amplios de todas estas dimensiones. Es cierto, que, lo más probable, es que, en su trabajo diario, la parte más importante sea la destinada al yoga físico o hatha yoga. A pesar de ello, un buen profesor debe tener los conocimientos completos sobre la disciplina que enseña, o al menos, el suficiente bagaje como para poder tener una visión holística de dicha disciplina.

 

¿Existe una institución oficial para el profesorado de yoga?

Como hemos dicho, existen multitud de cursos destinados a la enseñanza como profesorado de yoga. No obstante, otro de los aspectos que habría que tener en cuenta a la hora de escoger dicho curso de formación es los avales que tiene. En este sentido suele ser una buena guía que se trate de un curso avalado por la Yoga Alliance, una de las instituciones de yoga más reconocidas en el mundo occidental y con sede en Arlington (Estados Unidos). Otra opción también sería la Escuela Internacional de Yoga, una de las escuelas de yoga en España que cuenta con una tradición más dilatada. De este modo, obteniendo un título en profesorado de yoga reconocido por las principales instituciones del sector, se puede estar más seguro de contar con la formación y experiencia necesarias para impartir las clases de forma eficiente e integrativa, que es el objetivo final de la formación de todo profesor.

 

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