muesli casero

No nos hartaremos de repetirlo: el ejercicio, sin una buena dieta que lo respalde, sirve de poco. Por eso, hoy en Umai Blog te traemos una sugerencia para convertir tus desayunos en desayunos fitness: el muesli casero. Aunque ya lo hablamos en este artículo sobre las meriendas fitness, lo volveremos a decir: ¡Todas las comidas son importantes!

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¿Por qué el muesli casero es la mejor forma de empezar el día?

Da igual lo que te espere a lo largo de la mañana, una dura sesión de entrenamiento o un largo día de trabajo, el muesli casero te aportará la energía necesaria. Y, a diferencia de la granola, el muesli casero no contiene azúcares ni edulcorantes, por lo que no engorda. Más bien al contrario, puede ayudarte a perder peso o a mantenerte en línea. Esto se debe a que los granos del muesli, en contacto con líquidos, se hincha ocupando más espacio en tu estómago, saciándote antes, por lo que acabas comiendo menos.

Por otra parte, el alto contenido de fibra del muesli casero ayuda a mejorar las digestiones, facilitando el tránsito intestinal. La fibra del muesli, además, ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre. Es también el desayuno fitness ideal debido a su alto contenido en carbohidratos. Esto significa que aporta una gran cantidad de energía al organismo, y por la mañana es cuando más nos conviene un chute de energía que nos permita pasar el día (sobre todo si nos espera un duro entrenamiento en el gimnasio).

Por otra parte, si tu muesli casero contiene avellanas también estarás ingiriendo proteínas y omega 3. De este modo, obtienes en una sola comida casi todos los nutrientes necesarios para tu sesión de gimnasio. Aunque no olvides que debes hacer 5 comidas al día intentando equilibrar los nutrientes consumidos. Así que el hecho de que desayunas muesli no te sirva como excusa para saltarte ninguna comida.

 

Variedades de muesli casero

Por otra parte, debemos hablar también un tanto de las variedades de muesli que hay. En primer lugar debemos diferenciar entre muesli “seco” y muesli “remojado”. En el primer tipo de mezcla, simplemente se mezclan los ingredientes con el muesli y se consume directamente. El muesli “remojado”, sin embargo, debe prepararse con un día de antelación. En éste el muesli se deja reposar toda una noche en agua o leche (del tipo que se prefiera) antes de consumir, para que el líquido absorba los nutrientes.

Por último, también encontramos el muesli tostado. En éste el grano y los frutos secos han sido tostados para darle una textura más crujiente, si cabe, a nuestro muesli. En este proceso a veces también suele añadirse algún tipo de azúcar, por lo que a lo mejor no son tan adecuados para nuestra dieta. Para asegurarnos de que no se le añaden azúcares a nuestro muesli, sin embargo, siempre cabe la posibilidad de tostar el muesli en nuestro horno.

¿Te ha gustado este artículo sobre el muesli casero? ¿Tienes algún tipo de desayuno fitness preferido? ¡Déjanos tus opiniones en la caja de comentarios para que podamos seguir mejorando!

 

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