menú japonés

Cuando pensamos en menú, lo habitual es pensar en un primero y un segundo plato, acompañado de bebida y postre. Pero, el menú japonés no es para nada así, y esos dos platos se quedarían muy cortos en un restaurante japonés tradicional.

El menú japonés tradicional consiste en cuantos más platos, mejor, aunque la mayoría son de porciones muy pequeñas. Lo importante en la dieta japonesa es la variedad, no la cantidad.

 

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Sin embargo, en el día a día, y en especial en ciudades ajetreadas como Tokyo, lo normal es otro tipo de menú.

 

El menú japonés del día a día

En Japón, las normas y costumbres laborales son muy distintas que las de aquí. Así pues, los japoneses trabajan todo el día sin descansos (a cambio, no está para nada mal visto dormirse en la oficina) y, consecuentemente, no disponen de mucho tiempo para comer.

Por esta razón, la mayoría de comidas entre semana y en las ciudades se realizan fuera, en restaurantes que estén cerca de la oficina, y muy rápidamente. Estas comidas suelen estar compuestas por un plato principal y consistente con un acompañante. Estos platos son completos, suelen llevar muchos carbohidratos y carne. Algunos ejemplos serían un bol de ramen, un plato de pasta soba, el udon, el yakisoba, el gyudon (ternera y arroz con huevo) o el tonkatsu (bol de arroz con pollo frito).

Los acompañantes pueden ser muy diversos, pero los más típicos son las gyozas, el pollo frito japonés (karaage) o un bol de arroz blanco.

Lo más sorprendente de este tipo de comidas es la rapidez con la que los japoneses las devoran. En menos de veinte minutos, no sólo puede desaparecer un bol gigante de ramen caliente y picante, sino que la persona que se lo ha comido ya vuelve a estar en la oficina, de vuelta al trabajo.

 

El menú japonés tradicional

Pero los japoneses no olvidan sus tradiciones tan fácilmente. Aunque tengan poco tiempo, siguen apreciando muchísimo los platos más tradicionales de su cocina. Por eso aún los encontramos en multitud de restaurantes, e incluso los suelen preparar en casa cuando reciben invitados, en celebraciones o simplemente cuando tienen más tiempo los fines de semana.

El menú japonés arquetípico consiste de muchos platos pequeños muy variados, pero en los que siempre predomina el pescado (crudo, o no), el arroz, las algas, los huevos crudos y las sopas. También hay mucha variedad entre los platos fríos a modo de entrantes, así que suelen haber más platos fríos que calientes.

En general, y para los paladares menos acostumbrados, la impresión es que abundan las comidas crudas.

Además de un bol de arroz blanco, es habitual encontrarnos una ensalada de algas, sopa miso, y tsukemono como acompañantes. También un puñado de verduras (incluido el bambú) cocinadas con caldo shiru.

Entre los platos más consistentes, encontramos el pescado a la plancha (yakizakana) y el sashimi crudo con salsa soja y wasabi. También son muy frecuentes los platos calientes que se cocinan en la propia mesa, los nabe, que, además de verduras, contienen todo tipo de carne, pescado o marisco.

Y todo acompañado, claro, con té verde.

Toda esta variedad de productos del menú japonés enriquecen sobremanera su dieta, y es una de las claves principales de la longevidad de los japoneses,

 

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