infusión de hojas de olivo

En la cultura mediterránea, poco nos tienes que convencer de las virtudes del olivo y del aceite de oliva en nuestra dieta. Sin embargo, son menos conocidas las propiedades de la infusión de hojas de olivo, aunque se toma desde tiempos ancestrales.

 

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Las hojas de olivo ya se usaban en el Antiguo Egipto por sus propiedades medicinales. Para extraerlas de la hoja tenían dos métodos: secarlas y machacarlas en polvo, o preparar infusiones.

 

Las propiedades de la infusión de hojas de olivo

El componente más interesante de las hojas de olivo es la oleiropenía. Esta sustancia, que también se encuentra en el aceite de oliva, tiene muchas propiedades farmacològicas: antioxidantes, antiinflamatorios, antivirales, antibiòticas, diuréticas y hipoglucèmicas.

En otras palabras: la infusión de hojas de olivo nos aporta múltiples beneficios, reforzando nuestro sistema inmunológico frente a resfriados pero también muy recomendada para prevenir algún tipo de cáncer. En este sentido, muchos son los remedios naturales al largo de la historia que usaban las hojas del olivo como combatir fiebres, acidez de estómago y múltiples enfermedades.

Esta infusión  también es una gran reguladora de la sangre y de nuestro sistema digestivo. Por un lado, ayuda mucho a reducir el colesterol y a tratar la hipertensión (aunque siempre, claro, hay que consultar al médico si la padecemos). Y, por el otro, ayuda reducir la cantidad de glucosa en sangre, y promueve la actividad de los riñones con sus propiedades diuréticas, siendo doblemente interesante en las dietas para rebajar de peso.

Adquirir la oleiropenía de las hojas en vez de ingerirla con el aceite de oliva es, además, muy útil, porque nos evita tener que incorporar demasiados lípidos y calorías en nuestra dieta.

 

¿Cómo se prepara la infusión de hojas de olivo?

Para preparar la infusión, tan sólo debemos hacernos con un puñado de hojas de olivo. Si tienes la suerte de tener olivos cerca de casa, acércate tu mismo a recogerlas: así te asegurarás que son frescas y podrás escoger las hojas más jóvenes.

Para la infusión, debemos vigilar de no calentar demasiado el agua. Igual que con el té verde, debemos parar el fuego justo cuando el agua empieza a hervir. Las hojas deben estar al menos 5 minutos en contacto con el agua, pero, si nos gusta mucho el sabor amargo del olivo, podemos intensificarlo dejándolas reposar hasta 15 minutos.

Si, por lo contrario, prefieres endulzar un poco esta infusión, no le añadas azúcar blanco. La mejor opción es añadirle un poco de miel natural.

 

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