flores japonesas

La cultura en Japón está estrechamente ligada a la naturaleza. Un ejemplo es relación con las denominadas flores japonesas. Esta relación directa radica en la apreciación y contemplación directa del paso de las estaciones. La vida de los japoneses está guiada y en ocasiones regida por la estacionalidad y en ello basan sus ritos y tradiciones más arraigadas.

En la cultura japonesa cada flor tiene un significado que se relaciona con la vida. La cultura nipona dispone de diversas tradiciones que honran a la naturaleza y a la flora, así como a su cuidado y apreciación. Vamos a conocer algunas de la flores y tradiciones florales más apreciadas por el país del sol naciente.

Las principales flores japonesas son:

  • La flor del cerezo o sakura:

 Es la flor nacional de Japón. Sus flores rosáceas y blanquecinas florecen y mueren en cuestión de días. Tras el duro y níveo invierno los cerezos florecen tiñendo de rosa todo el país. Lo cual indica el comienzo de la primavera. Es lo que los japoneses llaman Hanami. El florecimiento de los cerezos simboliza el continuo paso del tiempo y la trascendencia de la vida. Debemos apreciar el presente, ya que al igual que la flor del cerezo nace y muere en pocos días, nuestra vida es igualmente finita. 

La belleza de la sakura no se basa tan solo en su apariencia física sino también en toda la simbología que se ha ido creando entorno a esta flor. Actualmente esta flor queda asociada a la inocencia, la pureza y a la primavera, aunque como fruto de tiempos pasados también es considerada una representación de la vida en sí. Ello se debe a la tradición budista, que considera que, al ser la sakura una flor de gran belleza pero de corta vida, resulta una metáfora perfecta de lo que es la existencia humana.

De este modo, ya sea por su belleza o por su significado, la sakura es una flor muy apreciada por los japoneses y es considerada uno de los elementos más destacados de la cultura nipona. Lo podemos comprobar cada primavera, ya que allí donde haya cerezos encontraremos gente celebrando el hanami. Esta costumbre, con más de mil años de antigüedad, se basa en la simple admiración del florido árbol del cerezo y disfrutar tanto de la belleza como de la brevedad de la sakura.

¿Qué tipos de sakura existen? No solo existe una sola variedad de sakura en Japón, sino más bien un centenar de ellas, por lo que haremos un breve apunte sobre las flores de cerezo que encontraremos más fácilmente en el país nipón:

  • Somei yoshino: es de lejos la sakura más extendida en Japón, de un color rosado suave y con flores de cinco pétalos, como los que se han podido apreciar en algunas de las composiciones que hemos citado antes.
  • Yamazakura: esta variedad de sakura es la que más abunda de forma silvestre, en contraposición a la somei yoshino, cuya proliferación se debe principalmente a la intervención humana. Si lo que pretendemos es celebrar el hanami en pleno monte, lo más probable es que nos topemos con esta variedad.
  • Shidarezakura: por último debemos mencionar esta variedad de sakura por ser la más apreciada por los japoneses, por su belleza y color rosado intenso y sus ramas colgantes. Este tipo de sakura es la que se puede apreciar en la obra de arte Bullfinch and Weeping Cherry.

  • El crisantemo o kiku:

También llamada “La reina de las flores” es una de las flores japonesas más apreciadas. Según la práctica del Feng-Shui atrae la alegría a nuestro hogar. Es apreciada tanto por su belleza, como por ser una hierba medicinal. El crisantemo es, asimismo, el escudo de armas del emperador de Japón. Su cultivo supone un arte en sí mismo. Durante el mes de noviembre, en Tokio se celebra el festival del Crisantemo, una oportunidad única para disfrutar de los mejores ejemplares.

  • La flor del musgo o shibazakura:

Esta flor multicolor que florece en blanco, rosa y magenta supone todo un espectáculo para los sentidos. Uno de los lugares predilectos de los japoneses para apreciar su floración, que tiene lugar entre abril y mayo es el parque Hitsujiyama. Sinuosos caminos nos transportan a través de extensas praderas teñidas de rosa, dónde podemos ver los picos nevados del monte Chichibu Buko. Esta flor es originaria de América del Norte y destaca por su olor característico.

  • Las camelias:

Las camelias son el contrapunto natural de las flores de cerezo. Son flores que resisten el invierno, por lo que su simbolismo está más cerca de su carácter perenne que a su volatilidad. También simbolizan el romanticismo, aunque siempre depende de qué variedad concreta y de qué color sea la camelia.

El gusto por las flores japonesas se extiende más allá de la valoración y el aprecio por las mismas. Los numerosos festivales florales que se celebran durante todo el año son una muestra del amor y el respeto profesados. Sin embargo, el arte floral japonés conocido como Ikebana, eleva a arte la relación del japonés con las flores. Pero…

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¿Qué es exactamente Ikebana?

Ikebana es un arte floral. Es una forma de disponer un arreglo floral, que significa literalmente “flor viviente”. Nace de la tradición budista de ofrecer flores a los dioses y de la voluntad de hacerlo de forma estética, así como la obsesión por la flora y la naturaleza de la cultura japonesa. En Japón, un archipiélago muy húmedo y con mucha variedad climática, hay más de 17.000 especies de plantas, y más de la mitad de la superfície del país está cubierto de bosques frondosos. Por lo que no es de estrañar que surgiera y se popularizara el arte del Ikebana.

Esta disciplina está basada en una forma de vivir en constante comunicación con la naturaleza. Se trata de una filosofía de vida o do.

Esta composición tiene carácter espiritual ya que se crea en silencio. Se busca la meditación en armonía con la creación. Tanto las ramas, como las hojas, como las semillas, así como el recipiente que sostiene el ikebana tienen un significado. Además, se pretende alcanzar una forma minimalista para apreciar al máximo cada detalle y la belleza de cada flor. Estructurada como un triángulo escaleno, simboliza la tierra, el cielo y el hombre.

Por último, mundialmente conocida es la belleza de un auténtico jardín japonés. Su estructura topográfica y geográfica buscar crear un microcosmos. Grandes y maravillosos jardines se han creado para embellecer las casas de té y celebrar el Chado o camino del té.

Principales elementos que forman un jardín japonés:

  • Isla o Shima: Es la que designa la colocación de los demás elementos.
  • Rocas o Iwakura: Normalmente escarpadas, son colocadas tal y como estarían dispuestas en su medio natural.
  • El Monte Shumi: Representada por una roca simboliza el eje del mundo budista.

Además, un jardín japonés puede contener un puente, una linterna de madera y una casa de té. En el jardín se busca la asimetría o el equilibrio inestable. El jardín se compone con el objetivo de ejercitar la mente.

Asimismo, existen diferentes tipos de jardines:

  • Jardines de contemplación.
  • Jardines de té.
  • Jardines de Paseo.
  • Jardines de Aposento.

El jardín japonés más famoso del mundo, el del templo Ryoan y sus famosas 14 (¿o eran 15?) rocas, se encuentra en Kyoto.

Ahora que conoces un poco más la cultura de las flores japonesas, ¿Has visitado alguna vez un jardín japonés? ¿Has acudido a una exposición de ikebana? ¿No sientes ganas de conocer el Hanami japonés? La cultura japonesa es amplia y maravillosa y tiene muchísimo que ofrecer. ¿Te animas?

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