té indio

El té es una de las bebidas más consumidas a lo largo y ancho de todo el mundo y, Asia, es quizás el continente en el que más amantes del té se pueden encontrar. Esto ha hecho que, a lo largo de la historia, cada país haya desarrollado sus propias variedades de té y diferentes formas de prepararlo. Si comparamos el té japonés con el té indio, vamos a descubrir que, aunque sean bebidas procedentes de la misma planta (camellia sinensis), en realidad son dos bebidas completamente diferentes, tanto en su elaboración como en la forma de consumirlo.

 

Tipo de té: té verde y té negro

Una de las diferencias que vamos a encontrar entre ambos tés es el tipo de té en sí mismo. En la mayoría de los casos, el té que se consume en Japón es té verde, que se trata de un té mucho más fresco y con un sabor más vegetal. Esto se debe a que las hojas son recogidas de la planta antes que en el caso de otros tipos de té y, sobre todo, que no sufre una oxidación tan marcada como estos otros.

 

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Por el contrario, en el caso de los tés indios, en la mayoría de los casos estaremos hablando de tés negros, que se caracterizan por hojas de té recogidas más tarde de la planta y que han sido sometidos a un proceso de oxidación mayor, lo que hace que tenga un sabor mucho más fuerte, como a madera fermentada, así como un contenido de cafeína considerablemente más elevado.

 

Forma de consumir té indio: solo y acompañado

La otra gran diferencia que vamos a encontrar entre el té indio y el té japonés es la forma de consumirlo. En el caso del té japonés, este se toma solo, sin edulcorantes ni añadidos de ningún tipo. Esto hace que sea un sabor mucho más puro, en cuanto a lo que el sabor del té se refiere.

Por el contrario en el caso del té indio, nos vamos a encontrar con que, en la mayor parte del país, la forma más común de consumirlo va a ser una base de té negro a la que se le añaden diferentes condimentos y edulcorantes con el objetivo de conseguir un sabor mucho más personal y diferenciado. De hecho, uno de los tés más comunes en la India es el que en Occidente es denominado té chai, que no es otra cosa que té al que se le añaden especias para darle un sabor propio y más característico. Entre las más comunes que se suelen encontrar en el té indio caben destacar las semillas de cardamomo, el jengibre, la pimiento negra, el clavo, la canela, la menta e, incluso, el laurel.

 

Compañía más allá de las especias: la importancia de la leche

Además, otro de los elementos que forma parte habitual del té indio y que en Japón sería impensable hace referencia al consumo del té con leche. En la India, la leche es uno de los alimentos que se consume con mayor frecuencia y que forma parte fundamental de toda su gastronomía. Esto también se observa en la forma de tomar el té, ya que es muy común consumir un té chai (té negro especiado) con un chorrito de leche, lo que hace que tenga un sabor y una textura mucho más densa y melosa al paladar, recordando incluso a un jarabe en algunos casos. Esto sería algo impensable en Japón, donde el consumo de leche es bajísimo debido a la ausencia de tradición de la industria láctea en el país del sol naciente.

Como se puede ver, las diferencias entre el té indio y el japonés son notables. Cada uno tiene sus ventajas y, lo mejor que podemos hacer, es saber disfrutar de ambos aprovechando cada ocasión. De este modo, no nos perderemos ninguno de los sabores  tan deliciosos y variados que nos ofrece esta planta tan extraordinaria que es el té.

 

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