cuando viajar a Japón

Japón es un país estrechamente relacionado con la naturaleza y con el paso de las estaciones. Predomina una concepción cíclica del tiempo, con muchas reiteraciones, pero con unas diferencias muy marcadas en cada época del año. Sabiendo esto, ¡vamos a ver cuando viajar a Japón!

Cómo decíamos, la división en cuatro estaciones es muy importante, tanto a nivel climático como a nivel cultural. Por eso, la elección del mejor momento para viajar a Japón dependerá de lo más queramos ver en el país nipón.

 

Cuando viajar a Japón: ¿verano o invierno?

La época en qué Japón recibe más visitantes es en verano. Los motivos son obvios y compartidos por la mayoría: son meses calurosos y es la época en qué se acostumbran a tener vacaciones. Sin embargo, visitar Japón en verano no tiene por qué ser la mejor idea.

 

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En verano, especialmente en junio y agosto, las temperaturas pueden a llegar a ser muy intensas, y en especial en Tokio. También hay que tener en cuenta el monzón asiático. Si bien no llega con tanta fuerza en las islas, las lluvias son muy frecuentes y, aunque breves, intensas.

Eso sí, si visitas Japón en verano, podrás disfrutar de una infinidad de matsuris y de la semana de fiesta Obon, escalar el monte Fuji de noche para ver salir el sol desde la cima, relajarse en las playas de Okinawa y un largo etcétera de actividades veraniegas.

En invierno, entre diciembre y febrero, resulta, para la mayoría de gente, demasiado frío como para visitar Japón a gusto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los costes del viaje serán mucho más baratos, y los amantes del esquí y la nieve no pueden resistirse a visitar la isla de Sapporo en invierno. También es el mejor momento del año para vivir una auténtica experiencia en las aguas termales de un onsen tradicional.

 

Primavera y otoño: la eternidad en los colores

A finales de primavera y en otoño, las temperaturas son más agradables y hay menos lluvias. Por eso son las dos mejores épocas del año para viajar tranquilamente por todo Japón.

Pero hay un motivo añadido, quizás todavía más importante: el color de la flora y el paisaje.

Si visitamos Japón en primavera, tendremos la suerte de presenciar la sakura (las flores de cerezo japonés), momento en qué todo el país se tiñe de ese rosa mágico y tan particular. Eso sí, para evitar las aglomeraciones en los puntos más turísticos, lo mejor será evitar la semana de la Golden Week (el equivalente a Semana Santa en Japón).

El otoño no se queda corto: casi toda la vegetación se tiñe de una gran variedad de tonalidades rojizas, creando la decoración perfecta para la mayoría de atractivos del país. Por ejemplo, el jardín zen más famoso, el del templo Ryoan en Kyoto, no sería una gran maravilla si no fuera por su fondo rojizo otoñal.

 

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