cómo mejorar la flexibilidad

Uno de los aspectos físicos más importantes a la hora de conseguir mantenernos activos y con energía es conservar una buena flexibilidad, lo que no siempre se cuida lo suficiente en los gimnasios, donde las clases y los entrenamientos están centrados, principalmente, en los ejercicios de fuerza.

La flexibilidad va a permitir que los músculos tengan mayor elasticidad, lo que se traduce en una mayor capacidad de movimiento, tanto en las actividades propias del ejercicio como en la actividad cotidiana del día a día. Si quieres saber cómo mejorar la flexibilidad, a continuación te mostramos una serie de consejos que harán que no solo mejores la flexibilidad, sino tu calidad de vida en general.

 

Disciplinas adecuadas: yoga, pilates, estiramientos…

Sobre cómo mejorar la flexibilidad lo primero que tendremos que tener en cuenta son los ejercicios que realicemos. En este sentido, es fundamental optar por disciplinas que nos ayuden a trabajar no solo la fuerza muscular, sino también la elasticidad de los mismos. En este sentido, tanto el yoga como el pilates son los dos entrenamientos que más nos van a poder ayudar a alcanzar este objetivo. Lo más recomendable es que se practiquen con un profesor, ya que nos va a permitir realizar movimientos mucho más limpios y seguros. Sin embargo, se trata de dos disciplinas que se pueden iniciar en nuestra propia casa, por lo que, en sus fases más iniciales, bastará con tener una esterilla adecuada para el entrenamiento.

 

New Call-to-action

 

Por otro lado, además del yoga y el pilates, otros ejercicios fundamentales que responden perfectamente a cómo mejorar la flexibilidad son los estiramientos. Los estiramientos permiten alargar las fibras musculares con su ejecución, son sencillos de realizar, no requieren de mucho equipo y, además, se pueden adaptar perfectamente a la capacidad de cada persona.

 

Cómo mejorar la flexibilidad y no lesionarse

Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta es que, tanto cuando realicemos yoga, pilates o, simplemente, estiramientos libres, no se deberá forzar el músculo en ningún momento. Los ejercicios de flexibilidad se realizan de forma pausada pero constante. Esto significa que, si no logramos completar un estiramiento por el clásico << no llego a estirar más>>, no pasa nada. La forma correcta de ganar flexibilidad consiste en no forzar el músculo, sino estirar hasta donde su elasticidad natural lo permita y, día a día, iremos ganando más capacidad.

El problema de forzar el músculo por querer conseguir resultados a corto plazo van a ser que, por un lado, sufriremos agujetas importantes y, por otro, si se fuerza demasiado, podremos lesionarnos. Así mismo, la forma en que suelen lesionarse los músculos con los ejercicios de flexibilidad pueden conllevar desgarros de las fibras musculares, lo que además de ser doloroso también es muy lento de curar. De este modo, es importante que ejecutemos los ejercicios de forma lenta y pausada y, sobre todo, no queriendo forzar los músculos para ver resultados a corto plazo. A medida que avancemos en estos entrenamientos de flexibilidad, veremos resultados de forma natural y sin necesidad de sobreesfuerzo ninguno.

 

New Call-to-action