El azúcar refinado está en todas partes, y a veces resulta difícil esquivarlo completamente. Sin embargo, una manera fácil de rebajar su consumo es dejando atrás los refrescos y pasarse a las bebidas sin azúcar.

En los últimos veinte años, ha habido una mayor conciencia sobre los riesgos de consumir calorías vacías, como las que encontramos en los refrescos. Por esta misma razón, han aparecido en el mercado multitud de versiones “light”, “sin” o “zero”. Pero, ¿son realmente suficientes?

 

El problema de los ‘light’

Sin embargo, estas supuestas bebidas sin azúcar añadido, no resuelven el problema, ya que siguen siendo dulces. Nuestro organismo sigue generando cierto grado de adicción a su sabor y, a la larga, acabaremos por tomarlas en mayor cantidad.

 

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También afectan a la producción de insulina y, consecuentemente, al correcto funcionamiento de la sensación de saciedad. Si las tomamos a menudo, será menos difícil saciarnos con la comida, y acabará repercutiendo en nuestra dieta. Y, de forma similar, nuestro organismo estará peor preparado para quemar la energía cuando comamos alimentos calóricos, ya que se acostumbrará a tener que esforzarse poco para digerir.

Otro problema, de carácter más psicológico, es el “efecto sacarina” (pedir un café con sacarina tras una comilona sin igual). Como vamos a ser conscientes que estamos bebiendo algo “light”, vamos a pensar que estamos comiendo algo más sano y, al mínimo despiste, comeremos más de otra cosa “como recompensa” o para compensar.

 

Las mejores bebidas sin azúcar

La mejor opción es descartar todos los refrescos azucarados y sus versiones ‘light’. O, al menos, su consumo habitual. El primer paso es bien sencillo: cuando tengas sed, bebe agua. Uno de los peores errores es asociar la sensación de sed con las ganas de tomarte un refresco. ¡Evítalo!

El segundo paso es tener siempre una alternativa preparada. Saber que, cuando te entren ganas de refrescarte, tengas una alternativa a los refrescos habituales en tu nevera.

Para empezar, prueba a dejar preparada una jarra grande de té verde frío en la nevera. Es muy sencillo. Tan sólo tienes que acordarte de prepararlo con antelación, ya que la infusión en frío es más lenta. Ah, y prueba de añadirle unas hojas de menta para un resultado impresionante.

 

Tantas alternativas como colores

Otra bebida sin azúcar que debes probar es el batido de sandía. Altamente refrescante, y fácil de preparar. Tan sólo tienes que licuar una sandía con cubos de hielo, y añadirle unas hojas de menta antes de servir. También puedes probar con melón, combinado con frambuesas, para un resultado verdaderamente sorprendente.

Un aliado (quizás) inesperado para preparar bebidas sin azúcar es el pepino, que está en la base de muchos de los zumos verdes.

Por ejemplo, prueba a cortar en rodajas limón, naranja y pepino, y a exprimirlo todo junto con agua fría. O bien rodajas de pepino y fresas, con un toque de lima y jengibre.

Las posibilidades son infinitas, y, aunque a alguno os pueda sorprender, deliciosas.

 

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