té verde frío

Ha llegado el verano, y con él, los trucos para combatir el calor. Hay algunos valientes temerarios que aseguran que tomar bebidas calientes ayuda a sudar menos y a acostumbrarse al calor más fácilmente. Bien por ellos. Para todos los demás, nos quedamos con una alternativa bien fresquita: el té verde frío.

 

Cómo preparar té verde frío en casa de forma sencilla

Es verdad que, con el calor y en plenas vacaciones, a menudo a uno le pueden las ganas de relajarse con un refresco o con una cerveza fría. Pero si quieres una alternativa más saludable, lo ideal será fijarse en el té verde frío.

 

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En primer lugar, porque es cómodo (y asequible), además de refrescante y saludable. Lo podemos preparar en casa muy fácilmente. Antes de añadir el agua caliente al té y para lograr aún más frescura, machacamos una hojas de menta  frescas (con las manos), y las mezclamos con el té.

Dejamos un poco de espacio en el recipiente, lo cubrimos y lo ponemos a enfriar, por lo menos, un par de horas. A la hora de servirlo, tan sólo tendremos que retirar el té y añadirle hielo al gusto. Para acabar de completar el combo refrescante, le podemos añadir un poquito de miel (o otro endulzante natural) o unas hojas de lavanda.

El toque de menta no sólo aportará sabor refrescante, sino también una multitud de propiedades beneficiosas que encontramos en sus hojas.

 

La infusión fría y calmada

Disfrutar de un té verde frío y refrescante puede ser todavía más sencillo. Eso sí, tendremos que tener más paciencia.

Para preparar té verde en infusión con agua fría, tan sólo tendremos que aprovechar las propiedades del té. El té verde mantiene casi la plenitud de sus propiedades ya sea preparado con agua caliente o fría.

Así que, para preparar té verde frío, podemos simplemente añadir el té en un jarrón de agua, y dejarlo enfriar durante 8 o 12 horas en la nevera. Para este tipo de infusión, deberemos añadir más cantidad de té de lo normal, pero no te preocupes, porque la propia infusión fría evitará que el resultado final sea demasiado amargo. Es así de fácil.

De nuevo, al servirlo, podemos añadirle cubitos de hielo, rodajas de limón, hojas frescas de lavanda… También puedes añadirle un poquito de zumo de lima (o incluso de naranja) mientras se enfría, para crear un auténtico refresco sano y casero. ¡Lo que más te guste para refrescarte!

 

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