la sal engorda

Mucho se oye a hablar ahora de los problemas que nos trae una dieta repleta de azúcares. Pero, ¿qué sabemos de los efectos de la sal en nuestra dieta? ¿A caso la sal engorda, también?

 

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La sal engorda pero, ¿cómo?

Antes que nada, hay que tener en cuenta que la sal es necesaria y vital en pequeñas cantidades para nuestro organismo pero que, como todo en esta vida, en exceso puede resultar perjudicial. Realmente, el peligro principal de la sal es la subida de la presión sanguínea, que aumenta las probabilidades de sufrir un ataque al corazón.

Sin embargo, la sal engorda, también. En primer lugar, consumir muchos alimentos salados nos hace sentir hinchados y ganar unos pocos quilos. Eso no significa que, si apartamos de sal de nuestra dieta, vayamos a adelgazar milagrosamente. Lo que pasa es que la sal retiene los líquidos, y si la dejamos de tomar los eliminaremos rápidamente, perdiendo peso y deshaciéndonos de ese malestar por estar hinchado.

Así pues, junto con los líquidos que reteníamos perderemos también algunos quilos, pero la verdad es que nuestra masa corporal no va mejorar. Una buena manera de acelerar este proceso es bebiendo mucha agua y procurar el cuidado de nuestro sistema de filtración. ¿Cómo? Pues bebiendo té verde, ¡claro!

 

Otros problemas de la sal

La sal, además, nos hace ganar peso de otras maneras. Piensa en los alimentos más salados que puedas comer a menudo. Cómida rápida, patatas fritas, galletas saladas, cremas y sopas preparadas, queso, etc. Todos estos alimentos, además, contienen altas cantidades de grasa y de azúcares. Recuerda que tus aliados principales contra los snacks son los alimentos hipocalóricos.

Por si fuera poco, la sal nos abre más el apetito, y lo hace doblemente. Por un lado, la sal puede resultar adictiva, y directamente nos hace comer más. Es por eso que cuando haces pop ya no hay stop o que sea difícil comer sólo una patata frita. También este es el motivo por el que, si comemos sal a diario, los platos sin sal nos pueden parecen sosos.

Por otro lado, comer sal no sólo nos hace querer comer más sal, sino que también abre el apetito en general, y nos hace comer en mayores cantidades. Primero, por el propio sabor: si lo encontramos sabroso, queremos comer más. Y segundo, porque la sal oculta el sabor de la grasa, por lo que nos cuesta más llegar a la sensación de saciedad y seguimos comiendo durante más tiempo.

Un ejemplo claro es el de este estudio australiano, en el que se corroboró que se comía más cantidades de pasta cuando esta iba acompañada de salsas saladas.

Una buena manera de rebajar el consumo de sal diario es con la soja sin sal. ¿Y tu, tienes algún truco para comer menos sal que quieras compartir? ¿Te ha parecido útil este artículo para entender los peligros de la sal? ¡Escribe un comentario y comparte tu opinión!

 

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