dieta del yoga

Los orígenes del yoga se encuentran en la espiritualidad. Se empezó a forjar concretamente en la India de hace más de 4000 años. La cultura y la religión védica, al igual que la budista, le dieron, desde un principio, mucha importancia a la comida, y es por eso que la mayoría de sus corrientes son vegetarianas o veganas. Es lógico, entonces, que el yoga y la dieta estén interconectados, y es natural que se unan para formar una dieta del yoga.

 

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Mente equilibrada, vida equilibrada

Si queremos llevar una vida equilibrada, una vida bajo nuestras riendas y una vida sana, tenemos que encontrar el equilibrio. El equilibrio físico, claro está, para cuidar el bienestar de nuestro cuerpo y poder vivir más años y con mayor cualidad de vida. Pero igual de importante es cuidar nuestra mente.

La mejor manera de hacer las dos cosas simultáneamente es practicando yoga. Si haces yoga regularmente, estarás reforzando todos los músculos y articulaciones de tu cuerpo, ganando flexibilidad, resistencia y agilidad.

A la vez, con el yoga mejoraremos infinitamente la capacidad de meditación y de concentración. No es ninguna tontería: lograr tener momentos de meditación regularmente es vital para quitarse el estrés de encima, y mejora muchísimo el rendimiento tanto físico como mental.

Además, no sólo es cuestión de trabajar mente y cuerpo. Es cuestión de hacerlo a la vez, simultáneamente, reforzando aún más la relación entre el cuerpo y la mente.

 

La dieta del yoga

En este sentido, para lograr mantener una conexión total con tu propio cuerpo, tienes que llevar la espiritualidad del yoga a tu día a día, y eso incluye, por supuesto, las comidas.

Si quieres mantener la conexión y el “buen rollo” entre to consciencia y tu cuerpo, está claro que no podrás comerte un par de pizzas y seis latas de cerveza en una cena. Si tu cuerpo se queja (estás demasiado saciado, resacoso, cansado, etc.), es debido a las decisiones que has tomado anteriormente. Así, a consciencia, con tu mente, debes elegir las comidas que más le convienen a tu cuerpo: la dieta del yoga.

 

¿Qué puedo aprender de los vegetarianos y veganos?

Aunque no seas vegetariano o vegano, sí que puedes aprender un par de cosas de sus hábitos de alimentación. Debes tender a escoger los alimentos más ligeros y de fácil digestión, y no te olvides de comer alimentos crudos -es decir, más frutas y verduras. Evita tanto como puedas las comidas preparadas y los envasados.

En las frutas también encontramos el sustituto más sano a nuestras necesidades de azúcar.

También es muy importante aprender a discernir entre el hambre y la saciedad. Tienes que comer hasta que tu cuerpo esté satisfecho, no hasta que hayas satisfecho la gula. Es por eso que, si no lo haces correctamente, luego te sientes pesado y con malestar de estómago.

¿Practicas yoga con regularidad? ¿Has probado de llevar el bienestar de la meditación a tu dieta? ¡Cuéntanos tu experiencia!

 

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