dieta sin grasas

Todos sabemos que las grasas engordan. También sabemos lo malo que puede llegar a ser es para nuestra salud  la obesidad, el colesterol, los triglicéridos y demás elementos asociadas con la grasa. Pero, ¿es verdad que viviríamos mejor con una dieta sin grasas?

 

New Call-to-action

 

¿De qué nos sirve una dieta sin grasas?

Antes que nada, vamos a hablar de por qué querríamos comer una dieta sin grasas. Si el motivo principal es perder peso… parece que no sería demasiado útil. Hay miles de estudios científicos, como este de Harvard de hace menos de dos años, que han probado que quitar las grasas de la dieta no ayuda a adelgazarse.

De hecho, en este estudio, en el que se compararon los resultados de casi 70.000 personas, las personas que habían usado una dieta sin grasas (casi) pesaban 3 kilos menos al cabo de un año. Sin embargo, los participantes que ajustaran su dieta para ingerir menos carbohidratos (en vez de grasas), perdieron casi 2 kilos más de mediana.

 

¿Cuál es la conclusión? ¿Qué debo comer para perder peso?

Si seguimos este estudio al pie de la letra, la conclusión es bastante clara. Deberemos huir de la pasta, el pan y las patatas más que de las grasas para perder más peso. Así mismo es como la mayoría de medios interpretaron el estudio de Harvard antes mencionado.

Sin embargo, en el mismo estudio se nos recuerda que, a la práctica, todo hace pensar que no hay una sola manera de perder peso. Así, quizás la dieta ideal para cada uno no es una dieta sin grasas ni una dieta sin carbohidratos, sino una dieta equilibrada que se ajuste a los gustos de la persona y de la cultura gastronómica de cada región.

 

¿La grasa es mala para la salud?

Sobre la grasa y la dieta sin grasas hay muchos mitos. Por ejemplo, si bien es verdad que un exceso de colesterol aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, no es menos cierto que sin colesterol no puede sobrevivir ni una célula. Es por eso que a menudo se habla de colesterol bueno y de colesterol malo.

Básicamente, cualquier sustancia, en abundancia, puede ser dañina para nuestro cuerpo, y eso se aplica también a las grasas. Así pues, debemos evitar consumir grasas en exceso, sobre todo las grasas saturadas y las grasas trans. Es decir, todo el abanic0 de “comidas” que conocemos como fast food, los alimentos fritos, la bollería industrial  y los snacks. Pero también, en menor medida, los embutidos, el queso graso y los demás alimentos que contienen colesterol.

Aunque parezca que las grasas sigan teniendo connotaciones negativas, la verdades que los estudios más recientes están poniendo en entredicho su mala reputación. Por ejemplo, este otro estudio de Harvard, viene a desmentir que comer menos grasas de lo habitual (un 20% de la ingesta calórica en vez del 38% habitual) sirva para prevenir de enfermedades graves como el cáncer.

 

New Call-to-action