auge del té

El está cada vez más de moda en el Viejo Continente. Sin embargo, ¿de dónde proviene este auge del té en Europa? ¿A qué se debe? ¿Se consume más o menos té ahora que en el pasado? Estas son algunas de las preguntas que responderemos en el artículo de hoy, en Umai Blog.

 

New Call-to-action

 

¿De dónde viene el té?

La tradición china nos cuenta que, hacia el siglo XXVII antes de nuestra Era, el emperador mitológico Shennong mandó que todo el mundo hirviera el agua antes de beberla. Un día, mientras el emperador hervía su agua, le cayeron unas hojas en ésta, dándole color y sabor al agua, y así es como descubrió el té. Por otra parte, los investigadores han conseguido, recientemente, datar una muestra de té perteneciente a la dinastía Han. Esta datación demuestra que en el siglo II a.C. ya se consumía té en China, siendo esta la muestra de consumo de té más antigua que hay.

Auge del té en Europa en el pasado

Sin embargo, debemos esperar hasta el siglo XVI para que Europa descubra el . Las primeras noticias de la existencia del té llegan a Europa de la mano de intrépidos comerciantes y misioneros. Pero todavía deberíamos esperar casi un siglo más a que las primeras muestras de té llegaran al continente. Así pues, el té llega a Europa hacia el 1610 gracias a un barco de mercancías holandés.

A lo largo del siglo XVII el té se popularizó entre las élites europeas, que pagaban ingentes sumas de dinero con tal de poder disfrutar de una taza de té. Hasta tal punto se popularizó la bebida que para 1750,  ya se había convertido en la bebida nacional inglesa. Y un siglo después el Imperio Británico forzó a la India a empezar a cultivar en grandes cantidades para competir con el monopolio chino.

 

Auge del té en Europa en el presente

En datos del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, Europa representaba en 2015 el 4.6% del consumo mundial de . Y aunque la cantidad de consumido ha bajado en los últimos años, lo cierto es que los ingresos generados por su consumo han aumentado un 5,1% desde 2011.

Irónicamente estos datos indican que en Europa cada vez nos gusta más el té. Pese a que ya no consumimos tanta cantidad de té, estamos dispuestos a pagar más por él. Lo que buscamos en el té ya no es una simple bebida, sino un producto natural y de calidad. Queremos que nuestro té sepa a lo que debe saber. Queremos beneficiarnos al máximo de las propiedades naturales del té, por lo que queremos que su proceso de elaboración sea lo más natural posible. Y por ello, aunque ya no consumamos tanto té, lo consumimos de mejor calidad –y no nos importa tanto pagar la diferencia–.

Así pues, el auge del té en Europa se debe a que sabemos que nos llega un producto de calidad. También se debe a que cada vez nos preocupa más qué comemos. En este aspecto, el té se presenta como sustituto perfecto de los refrescos y el café. Primero, a diferencia de los refrescos, el té no contiene azúcar ni edulcorantes y puede ser igual de delicioso. Por otra parte, si entramos en la comparación con el café, primero debemos tener en cuenta que aunque la teína y la cafeína sean la misma molécula aunque en plantas distintas, esta no se asimila de la misma forma por nuestro cuerpo. En términos generales, la cafeína se acerca más a síntomas de excitación y es más fuerte a corto plazo, mientras que la teína produce un efecto estimulante y más duradero en el tiempo.

 

Desde Umai Blog esperamos que este artículos os haya resultado interesantes y cualquier cuestión no dudeís en dejar un comentario.

 

New Call-to-action